Estrategias fundamentales para controlar los nervios

En ciertos momentos del año (por ejemplo, en diciembre) o de la vida (antes de una boda, en una mudanza, etc.) es más habitual sentir ansiedad y nerviosismo.¿Es posible disfrutar de un estado mental “modo vacaciones” en todo momento? Para ello te recomendamos las siguientes estrategias para controlar los nervios.

 

 

Controlar los nervios en pleno siglo XXI

Aunque no lo deseemos, parece que la vida se empeña en alterarnos. Estamos estresados, irritables, enojados con todo el mundo…

 

 

La vorágine de cada día no nos permite serenarnos ni parar un minuto para recapacitar, bajar las revoluciones y los latidos del corazón.

 

 

En el único momento en el que podemos descansar con todas las letras es durante las vacaciones.

 

 

Y a veces eso ni siquiera sucede, porque dos semanas es muy poco tiempo para desenchufarnos por completo de todo el estrés que hemos acumulado durante el año.

 

 

O quizás hayas podido controlar los nervios mientras estabas tumbado frente al mar pero, el primer día que regresas “a la vida real”, el estado zen se queda entre las olas y la arena.

 

 

¿Será que para los seres humanos es más fácil estar nervioso que mantener la calma?

 

 

Es verdad que nuestra mente es inquieta y que necesita explorar continuamente, pero de ahí a no poder dormir o pelearte con todo el mundo hay un gran trecho.

 

 

Por ello es fundamental saber cómo controlar los nervios ante cualquier situación que puede suceder: un examen, una entrevista laboral, la avería de algún electrodoméstico, llegar tarde al trabajo por un problema en el metro o un aumento en la factura de la luz.

 

 

Tips para controlar los nervios

Aunque creas que es normal vivir de aquí para allá, eso no es bueno para tu salud mental ni física. Por eso, hoy más que nunca debes aprender cómo controlar los nervios y la ansiedad.

 

 

Ten en cuenta los siguientes consejos:

1. Identifica qué te pone nervioso

Puede ser que tu jefe te hable de cierta manera o te pida algunas tareas específicas, que tus colegas no se pongan de acuerdo con un trabajo o que el tráfico sea cada vez más caótico en la ciudad donde vives.

 

 

Una vez que reconozcas cuáles son las cosas que te “ponen los nervios de punta” te será más fácil manejarlos.

 

 

Si ya sabes que una reunión con tu jefe es una situación estresante, puedes ir predispuesto a la discusión o a la solución.

 

Para que los atascos en la autopista no sean un problema, tendrás que tomar otro camino o salir de casa más temprano.

 

 

2. Respira

En relación al punto anterior, una buena técnica para que la ansiedad o los nervios no se apoderen de ti es poder respirar de forma consciente.

 

 

¿Qué significa eso? Que puedas controlar cómo el aire ingresa y sale de tus pulmones.

 

 

Quizás no te hayas dado cuenta pero cuando estamos demasiado estresados la respiración se vuelve más superficial, entrecortada y difícil.

 

 

Si en ese momento cerramos los ojos e inhalamos profundamente varias veces podremos controlar ciertas emociones. Es perfecto para evitar una discusión o una frase de la cual luego podamos arrepentirnos.

 

 

La respiración consciente o profunda le indica al cerebro que todo marcha de maravillas y que no tiene que preocuparse.

 

Igualmente te recomendamos que no esperes a que comience una situación estresante para respirar mejor, sino que lo tomes como un cambio de hábito que te convertirá en una persona más serena.

 

 

3. Deja de lado las presiones

En ocasiones los nervios aparecen cuando nos exigimos demasiado. Esperamos que todo salga perfecto y eso nos quita el sueño y la tranquilidad. No aceptamos el fracaso ni los errores y quizás por ese motivo no nos permitimos tranquilizarnos.

 

 

Por supuesto que esto no quiere decir evitar dar lo mejor de nosotros mismos, pero sí que aceptemos que, en ocasiones, las cosas no salen como esperamos.

 

 

En vez de hacerte la pregunta: ¿qué puede salir mal? Cámbiala por ¿qué saldrá bien? Incluso ante malas noticias o experiencias podemos encontrar sabiduría y aprendizaje.

 

 

4. No te preocupes por aquello que no puedes manejar

Existe un dicho árabe que indica: “si el problema tiene solución, ¿para qué te preocupas? Y si el problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas?”.

 

 

Existen muchos eventos que no está en nuestro poder cambiar, mejorar o controlar. Y, paradójicamente, son los que más nerviosos nos ponen.

 

 

Que llueva el día de tu boda, que haya un accidente en la carretera o que tu colega se enferme antes de una reunión importante son hechos fortuitos y debes aprender cómo hacerles frente de la mejor manera.

 

 

Eso te quitará presión y te permitirás disfrutar un poco más.

 

 

5. Toma contacto con la naturaleza

Sentarse en un parque, ir al campo y oír el canto de las aves, caminar por la orilla del mar son todas actividades más que recomendadas para controlar los nervios.

 

 

El contacto con la naturaleza tiene un efecto casi “mágico” e inexplicable.

 

 

Quizás porque nos permite regresar a un estado más puro y verdadero, o porque es un encuentro con la madre tierra. Lo cierto es que esas famosas “escapadas” a un lugar fuera de la ciudad nos recargan las baterías de una manera impresionante.

 

 

Las caminatas por el bosque o la montaña, los paseos cerca de calas y acantilados y las estancias de más de una noche en sitios donde no hay contaminación lumínica ni auditiva son fundamentales para no sentirse tan nervioso.

 

 

Puedes aprovechar los fines de semana y no esperar solo a las vacaciones para disfrutar de este gran beneficio.

 

 

 

Fuente: mejorconsalud

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