¿Existe una máquina que vende bolas de nieve?

¡Qué mejor recuerdo para llevarte de vuelta a casa que una bola de nieve especial de Minnesota! Eso es lo que debió pensar un grupo de jóvenes que se lanzaron hace unas semanas a crear una máquina de vending que ofrece bolas de nieve, perfectamente congeladas, a apenas 1 dólar (menos de 1 euro). ¿El objetivo? Los miles de aficionados del New England Patriots y del Philadelphia Eagles que se acercaron este pasado domingo a disfrutar de la final de la Super Bowl en el U.S. Bank Stadium, lugar donde han situado esta máquina especial.

 

 

Ha sido creada por la Agencia de Comunicación y Marketing Space150. Su intención era que todo aquel que quisiera, pudiese llevar a su casa una parte de Minnesota en la maleta. Pero eso no excluye a los propios vecinos de la ciudad o del propio estado que, durante toda la semana pasada, se lanzaron a conseguir su propia bola de nieve perfectamente empaquetada a mano. Según uno de sus creadores, Brock Davis: “Minnesota es conocido por el frío que hace, así que esto nos dio la idea de las bolas de nieve. ¿Y cuál era la mejor forma? A través de una máquina expendedora. El proyecto ha sido muy divertido, porque la idea está en medio de la brillantez y la estupidez”.

 

 

 

Para que las bolas de nieve llegasen a los compradores como su nombre indica, y no como una bola de hielo

 

 

o un bote lleno de agua, fue necesario calcular cuál era la temperatura perfecta para mantenerlas dentro de la máquina (a unos 5ºC). Además tuvieron que dar con un tipo de latas específicas a prueba de agua, para que guardasen el souvenir en perfectas condiciones hasta llegar al hogar donde cada uno las tendría que cuidar con mimo dentro del congelador o aprovechar a lanzarlas a un amigo, tal y como invita la máquina. Por otro lado, también se entrega un documento en el que se informa sobre la fecha en la que se hizo la bola, con la idea de que sepan en qué momento se creó.

 

 

 

 

El dinero que se ha recaudado será entregado a una organización sin ánimo de lucro de la localidad, pero no vamos a negarlo, sería un buen negocio para el resto del año, al menos en invierno.

 

 

 

¡Quién sabe! Quizá nosotros deberíamos vender arena de nuestras playas…

 

 

 

Quo

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