Pacientes crónicos no quieren ser mártires de este Gobierno

Ruegan por una ayuda humanitaria. Su condición es de vida o muerte pero el Gobierno nacional se niega a aceptar los medicamentos e insumos de otros países porque dice que eso sólo lo aceptan los países en guerra.

 

 

 

“¿Por mantener un sistema nos van a sacrificar?, eso es inhumano, nosotros no queremos ser mártires de este Gobierno” manifiesta Delcy Zavarce, una trasplantada renal que desde hace cinco meses no recibe por parte del Seguro Social su inmunosupresor, para prevenir el rechazo de su órgano.

 

 

Una vez que el cuerpo genera rechazo al órgano, no hay vuelta atrás, “nos viene la muerte” dice Ademi Meléndez, una paciente que recibió un riñón de su hermana y desde hace tres meses no toma el inmunosupresor.

 

 

Según la ONG Convite, en su reciente boletín sobre el “Monitoreo del Derecho a la Salud en Venezuela” hay tres mil trasplantados esperando este medicamento antirechazo, su vida depende de él.

 

 

El panorama es similar para los pacientes oncológicos y con enfermedades crónicas. Todos los medicamentos para tratar las primeras causas de muerte en el país, entre ellas la diabetes e hipertensión, escasean en más de 80 %, una cifra alarmante en un país donde uno de cada tres ciudadanos es hipertenso y más de 8 millones de personas están en riesgo de padecer diabetes.

 

 

Luego de presentar la grave situación ante la Defensoría del Pueblo, plantear la crisis en el Consejo Legislativo y protestar en reiteradas ocasiones, este martes un numeroso grupo de pacientes se concentró frente a la Gobernación del estado Lara para rogarle a la gobernadora Carmen Meléndez, que busque una solución urgente a este déficit de medicamentos, que hoy atenta contra su vida.

 

 

“Debe ser prioridad para el Estado venezolano conseguir estos medicamentos, ejecutar las políticas en materia de salud para garantizar el bienestar de todos, no abandonarnos, no excluirnos de sus políticas ni pensar que un número telefónico va a resolver todo” indica el señor Vallardo Rodríguez, paciente con diabetes insulinodependiente.

 

 

Al dejar de tomar el tratamiento de estas enfermedades crónicas, el sistema inmunológico se deprime y genera nuevas condiciones aún más difíciles de tratar.

 

 

El Parkinson por ejemplo, tiene dos estados: on y off. Un paciente que no toma la dosis diaria de su tratamiento o alarga las tomas para rendir la caja de pastillas, enciende las alarmas de su cuerpo y éste se paraliza.

 

 

David Henríquez lo vive en carne propia. Desde octubre no consigue su medicamento, que apenas tiene un costo de 6 mil bolívares. “Esta es una enfermedad neurodegenerativa, a mí me neutraliza, la movilidad sin los medicamentos es fatal, aquí estoy sentado porque no puedo hacer más aunque quiera. Qué alguien nos ayude, no nos dejen morir” suplica.

 

 

Dos de cada 100 personas padecen o padecerán Parkinson en el mundo. En Venezuela una de esas dos personas está en cama por la falta de medicamentos.

 

 

El estado de los pacientes oncológicos es igual o peor. Víctor Martínez pagó por 26 ciclos de radioterapia en el Oncológico Ramón Cañizales, sólo le hicieron 15 porque en diciembre el tomógrafo se dañó y hasta la fecha no ha sido reparado.

 

 

En la red de salud pública no hay tomógrafos y en otro oncológico le piden 30 millones de bolívares por terminarle el ciclo de radioterapias.

 

 

“Yo hice un esfuerzo sobrehumano para conseguir pagar las radioterapias, las medicinas las conseguí en Colombia, todo por querer vivir más, pero ahora no tengo la posibilidad de pagar mi tratamiento” manifiesta Martínez.

 

 

Los pacientes piden a la sociedad civil, gremios e iglesias que los acompañen en esta lucha para que el Gobierno acepte la ayuda internacional, de lo contrario cientos de niños, jóvenes y ancianos continuarán muriendo cada día.

 

El Impulso

Angélica Romero Navas

 

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