China ubicó al petrolero hundido y enviará robots subacuáticos para examinarlo

Las autoridades chinas anunciaron que han ubicado los restos del petrolero iraní hundido el pasado domingo y que están preparando el envío de robots subacuáticos para examinarlo y ver cómo pueden limpiar el posible crudo que quede en el pecio.

 

 

El Ministerio chino de Transporte apuntó en un comunicado que los restos del barco han sido localizados a 115 metros de profundidad y que el siguiente paso será mandar vehículos robotizados para tratar de determinar si queda algo del fuel empleado como combustible.

 

 

 

Una de las principales cuestiones a resolver es si los tanques de combustible reventaron con la explosión que hundió el barco, o si por el contrario siguen conteniendo carburante que podría seguir derramándose durante los próximos días.

 

 

El Sanchi, un petrolero iraní registrado en Panamá, explotó y se hundió el pasado domingo por la tarde, ocho días después de colisionar contra el mercante CF Crystal, de bandera hongkonesa, a unas 160 millas náuticas (300 kilómetros) al este del estuario del río Yangtze, junto a la ciudad de Shanghái.

 

 

 

Tras el hundimiento aparecieron en el océano numerosas manchas de petróleo pero el Gobierno chino todavía no ha especificado si proceden de la carga del buque, petróleo condensado y ligero (más sencillo de limpiar) o si es combustible, más complicado de eliminar.

 

 

 

Según los últimos datos de la Administración Estatal de Océanos hay dos manchas mayores y muchas más pequeñas y en total hay concentraciones de petróleo en unos 69 kilómetros cuadrados, mientras que en otros 40 kilómetros cuadrados hay presencia esporádica de hidrocarburos.

 

 

 

El buque transportaba 136.000 toneladas de petróleo condensado y una buena parte de ese cargamento ardió durante el incendio que consumió durante una semana el buque, aunque otra parte podría haber acabado en el océano.

 

 

 

Un total de 14 embarcaciones de distintas instituciones chinas están en la zona para tareas de control y limpieza, y se ha instalado una red de 31 estaciones de análisis del agua, algunas de las cuales han detectado la presencia de hidrocarburos. Japón y Corea del Sur han aportado también medios marítimos.

 

 

 

Además, los técnicos estudian la caja negra del petrolero que rescataron del buque poco antes de su hundimiento, con el objetivo de determinar las causas del accidente.

 

 

 

Tras la explosión, las autoridades chinas suspendieron las tareas de búsqueda de los 29 marineros que seguían desaparecidos, por lo que solo se pudo rescatar los cadáveres de tres de los 32 tripulantes, treinta iraníes y dos bengalíes.

 

 

 

El Mar Oriental de China, donde se produjo el accidente, es uno de los espacios medioambientales marinos más ricos y productivos que existen en el planeta y, según explican las organizaciones medioambientales, sus aguas son poco profundas por lo que es extremadamente vulnerable al derrame.

 

 

 

Aunque el Gobierno chino todavía no ha hecho ningún balance sobre la tragedia ambiental, el canal de televisión oficial CCTV publica una entrevista con un experto que asegura que el derrame tendrá un impacto negativo tanto en el medio marino como en la pesca local.

 

 

 

El subdirector del Instituto de Investigación de Pesquerías Marinas de la provincia de Zhejiang, Zhou Yongdong, dijo que el condensado derramado podría causar estragos en las zonas de desove de los peces locales.

 

 

 

“Primero es el impacto en el hábitat de varias especies marinas, por ejemplo, el caracol, el congrio de diente de puñal, el calamar espadachín y el raspador negro. Sus áreas de desove se verán afectadas. Y ese es solo el impacto sobre el ecosistema. El segundo impacto es en la pesca porque las aguas son un importante área de pesca para China”, dijo Zhou. EFE

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