¿Qué hacer ante una bajada de tensión arterial?

Menos grave que la hipertensión, la hipotensión puede ser molesta en la vida diaria. En ausencia de cualquier causa grave, existen algunas medidas para reducir esos síntomas tan desagradables, que pueden causar incomodidad y alguna que otra complicación. Por eso, nos resulta imprescindible enseñarte qué hacer en caso de una bajada de presión arterial.

 

Síntomas de hipotensión

 

Todo comienza con pequeñas estrellas en los ojos, luego un velo negro se instala entre la persona y el entorno. Y de repente: nada más. Tan sólo dura unos segundos, pero es impresionante tanto para la persona que lo sufre como para su entorno. El malestar provocado por una caída de tensión, en la mayoría de los casos, no reviste gravedad, siempre que no se produzcan daños cuando nos desmayamos.

 

Normalmente, la hipotensión se manifiesta en dos situaciones bien precisas: cuando se pasa de una posición tumbada a una posición de pie de forma rápida –esta es la hipotensión ortostática–, o tras una comida –entonces hablamos de hipotensión postprandial–.

 

 

En el primer caso, la cosa es sencilla: el cerebro se encuentra bruscamente más alto que el corazón. Las leyes de la gravedad actúan, el corazón debe enviar la sangre con más fuerza para que llegue hasta el pico más alto de la persona que está de pie. A veces, le es difícil controlar este esfuerzo suplementario que debe proporcionar en un espacio de tiempo tan corto.

 

En el segundo caso, es la digestión la que monopoliza una buena parte de la energía, y por lo tanto la sangre del organismo. La presión arterial puede disminuir, provocando un malestar.

 

Adaptarse a la tensión baja

 

Es posible impedir que este malestar se manifieste con frecuencia, adoptando un comportamiento adecuado.

 

En el momento de levantarse de la cama, hay que ir suavemente. Comenzar por estirarse, y luego sentarse en el filo de la cama durante unos instantes antes de ponerse de pie. De esta forma, el cuerpo tiene tiempo de adaptarse a esta nueva postura.

 

Tras la comida, si se tiene la posibilidad, conviene echarse una siesta, para que el organismo solo tenga que controlar la digestión. Si no se puede dormir, intentar al menos tumbarse unos instantes.

 

 

Si se tienen varices, lo ideal es llevar medias de contención. En efecto, a lo largo de la jornada, la sangre se acumula a nivel de las varices, en las piernas, y tiene dificultad para remontar hasta el corazón. La presión arterial disminuye, el malestar puede manifestarse con mayor facilidad; las medias de contención evitan que la sangre se estanque y así mejora la tensión arterial.

 

Conviene beber bastante agua. De esta forma, se aumenta el volumen sanguíneo y por lo tanto, potencialmente, la presión arterial. Sin embargo, el alcohol, que tiene la facultad de dilatar los vasos, puede provocar una bajada de tensión.

 

En el mismo orden de ideas: comer con más sal. La sal favorece la retención de líquidos, en las arterias concretamente, aumentando de golpe la tensión. Dicho esto, conviene siempre saber la opinión de un especialista. Si bien es cierto que la sal puede ayudar a evitar una hipotensión, por otro lado, puede ser nefasta para otras patologías.

 

Por esta razón, si sueles sufrir de hipotensión, lo ideal es realizar una consulta con un médico para que te pueda ayudar y aconsejar correctamente. Mientras tanto, tener a mano estos trucos te ayudará a evitar algún que otro susto.

 

 

Fuente: imujer

No hay comentarios

Publicar un comentario

Página principal