Macron encabeza la lucha contra el calentamiento tras la salida de EE UU

El presidente francés intenta movilizar recursos para frenar el cambio climático en una cumbre en París

 

 

El presidente Emmanuel Macron en un acto público en vísperas de la cumbre del clima en París. PHILIPPE WOJAZER REUTERS

 

 

Más dinero, más esfuerzos y menos autocomplacencia. El presidente francés, Emmanuel Macron, quiere galvanizar a la humanidad en la lucha contra el cambio climático, amenazada por el boicot de la Administración de Trump a los acuerdos internacionales y por la lentitud en la respuesta del resto de países. Macron llamó este martes, en una cumbre a las afueras de París, a movilizar al mundo financiero y los poderes locales para frenar el calentamiento global. “Estamos perdiendo la batalla”, constató ante medio centenar de jefes de Estado y de Gobierno y de decenas de dirigentes políticos, filantrópicos y empresariales.

 

 

Las pruebas sobre la realidad del cambio climático se acumulan, pero la humanidad se resiste a renunciar definitivamente a las energías contaminantes. Este fue el mensaje de la One Panet Summit, cumbre convocada por el nuevo presidente francés para conmemorar el segundo aniversario del acuerdo de París. Ya no bastan los acuerdos diplomáticos multilaterales, que han marcado, desde Río en 1992, la actuación internacional contra la emisión de gases contaminantes.

 

 

 

Es la hora de la acción sobre el terreno, la hora del mercado y de las ciudades y regiones, según pudo constatarse en la isla Séguin, entre los municipios de Boulogne-Billancourt y Sèvres, donde durante décadas se ubicó la histórica fábrica de Renault, símbolo de una de las grandes industrias contaminantes del siglo XX. Por los pasillos del complejo de salas de concierto en la isla Séguin desfilaban capitanes de la industria y la filantropía como Bill Gates, Michael Bloomberg o Richard Branson, y líderes locales como los gobernadores de California, Jerry Brown, o el de Colorado, John Hickenlooper. En los foros de debate se hablaba más de políticas locales y de banca e inversiones que de los últimos hallazgos en la ciencia climática o de negociaciones diplomáticas.

 

 

 

“Es algo que aprendimos de China: allí la única fuerza capaz de sacar 88 millones de personas de la pobreza fueron las fuerzas del mercado”, dijo a un grupo de periodistas Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, responsable, junto al Elíseo y la ONU, de organizar la cumbre. “Aquí necesitamos algo igualmente histórico, y la única manera de hacerlo es lograr que los inversores y los financieros entiendan que al mismo tiempo pueden ganar dinero y hacer algo poderoso para el mundo invirtiendo en proyectos de adaptación y mitigación del cambio climático”. “Necesitamos un choque en nuestros modos de producción”, dijo Macron con otras palabras en Le Monde.

 

 

 

No era una cumbre para ponerse de acuerdo sobre un documento de conclusiones ni un plan de acción detallado, sino más bien una ocasión para que los participantes presentasen proyectos dedicados a frenar el cambio climático y a proteger a los países en vías de desarrollo que ya sufren sus efectos. En París en 2015, casi 200 países fijaron como objetivo impedir que las temperaturas superasen en dos grados centígrados —preferiblemente 1,5— el nivel de la era preindustrial, pero, como recordaron varios participantes, ya van camino de subir más de dos grados. “Los que estaban antes de nosotros todavía podían decir: ‘No lo sabíamos’. Desde hace una veintena de años lo sabemos, y cada vez sabemos más”, dijo Macron, autoerigido en líder mundial de la lucha contra el cambio climático. “Aquí se juega una nueva etapa en nuestro combate colectivo”.

 

 

 

En París en 2015, casi 200 países fijaron como objetivo impedir que las temperaturas superasen en dos grados centígrados

 

 

No acudieron ni la canciller alemana, Angela Merkel, ni el presidente ruso, Vladímir Putin, ni el líder chino, Xi Jinping, pero la ausencia que dominó la reunión fue la del presidente estadounidense, Donald Trump. El Gobierno de la primera potencia económica mundial y segundo emisor de gases contaminantes, tras China, estuvo representado por un alto funcionario de la Embajada en París. La sociedad estadounidense, y su sistema político en toda su complejidad, sí estuvo en París —empresarios, filántropos, gobernadores y otros políticos— y lo hizo con un mensaje raramente hostil hacia su presidente. “Ha adoptado una decisión que no se basa en los hechos, ni en la ciencia, ni en el sentido común. Es una decisión autodestructiva”, dijo el exsecretario de Estado John Kerry, que participó como miembro de la Administración de Barack Obama en la negociación del acuerdo de París. “El pueblo americano mantiene el compromiso”.

 

 

 

Trump estaba físicamente ausente, pero toda la cumbre era una respuesta al anuncio, el pasado junio, de que con Trump EE UU se retiraba del acuerdo de París. Ningún otro país ha seguido su ejemplo, pero esto difícilmente es motivo de triunfalismo para el resto.

 

 

 

Beneficios del mercado

 

“Trump ha generado un efecto no necesariamente bueno”, comenta Teresa Ribera, directora del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales en París, y exsecretaria de Estado de Cambio Climático en España. “De un lado, algunos pueden decir: ‘No me da la gana esperar, sigo’. De otro, se ha creado una zona de confort de forma artificial, que permite decir: ‘Yo sigo aquí’. Pero no vale solo con seguir aquí”.

 

 

 

“Que haya habido muchos movimientos no significa que se haya abordado el cambio sistémico”, continúa Ribera. “Los tres grandes cambios sistémicos son, primero, el cambio del modelo energético, y esto incluye los transportes”, explica. “El otro es el cambio de los modelos fiscales: qué fiscalidad orienta correctamente en términos de consumo o inversión de lo que quieres conseguir”. Y concluye: “El tercero es el cambio del sistema financiero. Y estas tres cosas no se han producido aún de forma completa”.

 

 

 

Así, urge abandonar los transportes con combustibles contaminantes, subir los impuestos para el carbón y el petróleo, e incentivar las inversiones en energías limpias, Como explica Kim, presidente del Banco Mundial, que al mercado le resulte más rentable invertir en energías limpias que en sucias.

 

 

 

El abandono de Trump ha ofrecido a Macron una plataforma única. En junio acuñó el eslogan Make the planet great again (Hagamos el planeta grande de nuevo), un juego de palabras irónico con el eslogan de Trump Make America great again (Hagamos América grande nuevo). La cumbre de París le permite realzar su perfil y colocar a una potencia media como Francia en el centro de la lucha contra el calentamiento global.

 

 

El País

MARC BASSETS

 

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