Francia y la UE dirigen la vista hacia las elecciones de Córcega

Córcega celebra este domingo la primera vuelta de sus elecciones regionales bajo la atenta mirada de Francia y Europa. Tras la segunda vuelta, prevista para el 10 de diciembre, saldrá elegido el primer presidente de la Córcega unificada. Gobernará a partir de enero, cuando los departamentos de Alta Córcega y de Córcega se conviertan en una sola región. Pese a que los nacionalistas corsos aseguran que no lanzarán un desafío independentista por ahora, su discurso ambiguo y la situación en Cataluña preocupan al Gobierno central.

El principal emisor de este discurso es el nacionalista Gilles Simeoni, gran favorito del escrutinio y actual co-presidente de la Asamblea regional. El ex abogado presenta una lista conjunta con el otro copresidente, el independentista Jean-Guy Talamoni. La coalición, bajo el nombre de Pé de Córsica (Por Córcega), busca obtener «un estatuto de autonomía que les permita elaborar sus propias leyes en materia de distribución del territorio, transportes, inmobiliario y vivienda, dentro del respeto a la Constitución francesa», explicó Simeoni. Pese a que insistió en que su «contrato político» con los independentistas no incluye un proyecto de secesión, sus rivales consideran su ambigüedad «peligrosa». «Es lo que nosotros llamamos la política de los pasitos», explicó Jean-Martin Mondoloni, candidato derechista regionalista. «Empezamos pidiendo un estatuto, después la autodeterminación y luego llegamos a lo que está ocurriendo ahora en Cataluña», advirtió.

Aunque, a diferencia de Cataluña, Córcega es la región más empobrecida de la Francia metropolitana, los sentimientos independistas están bien establecidos, especialmente entre los jóvenes. En las últimas elecciones regionales de 2015, en las que los nacionalistas accedieron por primera vez al poder, el 55% de los jóvenes de entre 18 y 25 años votaron independentismo. El presidente del sindicato Ghjuventu Independentista, Paul Salort, confirmó que «hace años que [están] en contacto con los catalanes», en los que ven un modelo para lograr la secesión. No obstante, Talamoni estima que la isla aún no está preparada. «Córcega se ha empobrecido por culpa de las políticas que se han llevado a cabo y nos hace falta unos 10 años para enriquecer materialmente» la región, poco industrializada y urbanizada.

La línea de acción de Macron en el caso de que Pé a Córsica gane y solicite un estatuto de Autonomía no está clara. Sin embargo, su contundente respuesta al referendo ilegal catalán, junto a la de la UE, que inyectará 275 millones de euros a la economía corsa entre 2014 y 2020, da una imagen de la sólida resistencia frente a los nacionalistas corsos.

 

 

La Voz de Galicia

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