¿Por qué las abuelas usan cajas de galletas como costureros?

Existen pocos elegidos que son capaces de unir al mundo entero, por encima de las barreras culturales y del idioma. Como la música, el amor, la pasión por la comida y utilizar las latas de galletas para guardar hilos.

 

 

 

Si creíste que esta curiosa tradición sólo se presentaba en Latinoamérica, te sorprenderá saber que no. Gracias a un post de Reddit de 2012 descubrimos por accidente que personas de todos los continentes han sufrido la decepción de abrir una caja de galletas sólo para encontrar agujas e hilo para bordar.

 

 

 

Dinamarca, Estados Unidos, Filipinas, India, Canadá, Tailandia, Finlandia, Latvia, Rumania, Sri Lanka, Alemania, Grecia, Australia, Suecia, Rusia, Israel, Pakistán… ¡y la lista no se acaba! El representante más común de este increíble fenómeno lo encontramos en la marca Royal Dansk y sus galletas de mantequilla. Seguro reconocerías esa caja azul a kilómetros de distancia.

 

 

 

¿Acaso existió una secreta junta internacional de costureros que recibió un patrocinio de Royal Dansk para utilizar sus cajas por toda la eternidad? ¿Es esto parte de una conspiración global? ¿Esta coincidencia es obra de los reptilianos?

 

 

 

La verdad es mucho más sencilla: practicidad.

 

 

 

Al final, decidir reutilizar un empaque o no depende de qué tan práctico nos parezca. Por eso no guardamos las bolsas de jabón en polvo para guardar calcetines, pero sí conservamos los botes de helado para guardar guisos y frijoles.

 

 

 

 

¡Hasta ellos lo saben! De hecho en su página web mencionan que este empaque es parte importante de su historia, porque desde 1966 el metal les permitió distribuir sus productos de manera fresca y segura. Su función reutilizable y resellable fue un valor añadido que los consumidores aprovecharon. Así fue como las latas se quedaron en nuestros hogares durante décadas. Qué buena publicidad.

 

 

 

Un contenedor de metal es de larga duración. Su tapa es fácil de quitar y poner, pero tampoco se resbala con cualquier movimiento. Es lo suficientemente amplio como para guardar un par de tijeras (a diferencia de esas casitas de plástico para hilos en las que no caben ni tus ganas de terminar la tesis). Pero no es demasiado profundo, así nos evitamos la pena de escarbar entre botones para sacar una aguja perdida.

 

 

 

 

Pero es que debe existir una razón lógica para que el fenómeno de la caja de galletas como costurero tenga un alcance global.

 

 

 

Y al fin lo encontramos. ¿O tú crees que tenga otra explicación?

 

 

 

Vix

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