El Impulso: No se sabe qué pasará con las refinerías venezolanas

Ya no puede ser ocultado el deterioro en que Pdvsa ha caído en los últimos años porque no es un secreto para nadie la merma a nivel de producción, a raíz de la falta de pago a las empresas de perforación que le han venido prestando sus servicios a la compañía del Estado venezolano.

 

 

 

Así lo indican profesionales que acaban de abandonar la empresa, pero que pidieron no mencionar sus nombres cuando hablaron con EL IMPULSO.

 

 

 

El problema que llama más la atención a nuestra población ha sido la falta de gasolina en las estaciones de servicio, en varias ocasiones, pero tal situación radica en la merma que se ha registrado en la refinación. Es por ello que se ha venido celebrando una serie de conversaciones entre el Gobierno de Nicolás Maduro y las empresas petroleras de Rusia y China, en especial la Rosneft de aquel país y la Corporación Nacional de Petróleo China (CNPC), Sinopec y Petrochina Internacional, que han venido operando en Venezuela, tal vez con el intento de llegar acuerdos de entregar las refinerías de Amuay y Cardón, en la península de Paraguaná, estado Falcón, como producto de ineficiencia registrada hasta el momento.

 

 

 

Se ve deficiencia en el sistema operativo de comercio y suministro, que se refleja en la falta de combustible.

 

 

 

Nuestros informantes manifiestan que se están importando las bases de producción de gasolina. Se está trayendo nafta del Brasil porque su producción en Amuay está paralizada, prácticamente.

 

 

 

Tal es así la cosa, que ese elemento va directo al mercado porque no existe el mezclado que se ha venido utilizando.

 

 

 

Si se le entrega la refinería de Amuay a Rpsneft, indudablemente, será como parte de pago de la deuda con los rusos.

 

 

 

Ahora bien, de presentarse ese acuerdo, surge una seria interrogante que envuelve un problema: ¿Quién va a comercializar los productos de refinación?

 

 

 

Es posible que hasta podría ser mejor porque a lo mejor los rusos tengan conocimientos en la matereia, pero de verdad no se sabe si eso es así. Lo que no imaginamos es si esa comercialización será tomada por los rusos o por los chinos, tomando en consideración que a estos también se les deben cantidades extraordinarias de millones de dólares que en estos momentos no pueden ser pagados porque Venezuela no tiene posibilidades de obtener mayores ingresos precisamente por la caída de la producción y el bajo valor del barril, que no llega a la mitad del precio que tuvo en el instante más bollante cuando superó los cien dólares por barril.

 

 

 

Otra pregunta que se hacen los profesionales petroleros es: ¿Cuánto va a costar el litro de gasolina? Porque si los chinos o los rusos toman las refinerías, sin duda alguna, no van a vender el combustible al precio que tiene en este momento cuando un tanque cisterna de gasolina cuesta menos que medio cartón de huevos. Ellos van a invertir, pero también van a ganar.

 

 

 

Y además, ¿mantendrán la actual nómina de 140 mil trabajadores cuando la empresa funcionaba con 30 mil y producía casi tres millones de barriles mientras que ahora apenas está un poquito más allá de millón y medio?

 

 

 

El Impulso

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