Cristina K en tribunales

La intimidad de Cristina Kirchner: no saludó a Bonadio, corrigió el acta y preguntó si la estaban grabando

 

 

Estuvo una hora y media en el juzgado del cuarto piso. Había mucha seguridad y se la notó molesta. No respondió preguntas.

A las 9.55 Cristina Kirchner llegó a los Tribunales de Comodoro Py, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. De pollera negra y un saco color natural, ingresó por calle Letonia al edificio. Sonrió ante las cámaras y saludó sin responder sobre la pregunta inevitable: “¿Qué tiene para decir sobre la detención de Julio De Vido?”. Durante la hora y media de su indagatoria se mostró molesta por la causa, con ironía habló de obstrucción a la justicia, le sugirió a un empleado comprarse un celular mejor, corrigió cuatro veces el acta de declaración impresa, incluso se llevó las copias que fueron desestimadas y le negó el saludo a Bonadio.

 

 

El cuarto piso de los tribunales de Retiro, quedó completamente blindado con efectivos policiales previo a su llegada. La ex presidenta ingresó al a secretaría donde se realizó la indagatoria poco después de las 10. Allí, saludó al fiscal Eduardo Taiano, perocuando ingresó el juez Claudio Bonadio y dijo “buen día”, Cristina Kirchner no respondió. “Al juez no lo saludo ni por escrito”, dijo más adelante cuando el magistrado se había retirado.

 

Se le leyó durante varios minutos la imputación, que consta de cinco páginas, y después de hablar con su abogado, Alejandro Rúa, decidió declarar. Habló durante gran parte de la indagatoria respaldando los puntos central de su escrito donde rechaza haber cometido encubrimiento en el atentado de la AMIA.

 

 

​Siempre con su botella de agua, continuó hablando. Hasta que en un momento su abogado, sin querer, pateó un cable de la computadora que utilizaba un empleado del juzgado y éste dijo que se le trabó el teclado. “Doctor Taiano, denuncie esto ¿no es obstrucción a la Justicia?”, ironizó la ex mandataria. Justamente, la posible obstrucción fue uno de los puntos centrales por el cual Julio De Vido quedó detenido ayer. Pero Cristina no mencionó nunca a su poderoso ex ministro.

 

 

Visiblemente molesta por estar declarando acusada de encubrir el atentado de la AMIA, Cristina Kirchner continuó declarando aunque se negó a responder preguntas porque consideró que la causa era un “total disparate” y redobló la apuesta: “Es una causa armada política y judicialmente” y allí habló de que sufría una “persecución judicial”.

 

​Desconfiada porque dentro del juzgado en otra oportunidad ya le habían sacado una fotografía, Cristina le preguntó a uno de los empleados que tenía su celular sobre el escritorio si la estaba grabando. “No tiene capacidad para grabar mi celular”, le respondió. La última palabra la tuvo ella: “Bueno, comprate uno mejor”.

 

 

​Cuando terminó de declarar, ante la consulta si iba a responder preguntas, señaló que no. Se comenzó entonces, con la impresión del acta de la indagatoria. Cuando le dieron la copia, la corrigió en varios tramos, con lo cual se volvió a imprimir. Cuatro veces en total corrigió el documento hasta que quedó conforme. Eso sí, se llevó todas las copias desestimadas y que se rompieron.

 

 Clarin.com

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