Trabajador fue asesinado de 10 balazos en Barcelona

Varias detonaciones se escucharon en el parcelamiento Puente Ayala de Barcelona, la madrugada de ayer. Eran disparos, que habían sido dirigidos al comerciante José Alejandro Rojas Sifontes, de 24 años, quien quedó muerto en el sitio.

 

 

 

Algunos vecinos no quisieron salir de sus viviendas, pues el reloj marcaba la 1:00 am. “Además, que se oigan balazos ya es normal en el barrio”. Así lo refirió un habitante, quien prefirió mantener su nombre en reserva.

 

 

 

Los gritos desesperados de una mujer avisaron a los residentes que algo grave había ocurrido en la segunda calle del sector Los Unidos de esa zona capitalina.

 

 

 

Rojas quedó en el suelo de su casa, en medio de un pozo de sangre. Recibió 10 impactos de bala, según reporte de los patólogos.

 

 

 

Versión del hecho

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) llegaron a la escena del suceso y en compañía de efectivos del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) levantaron los restos del muchacho y los trasladaron a la morgue de Tronconal III.

 

 

 

La progenitora de Rojas reclamó ayer al mediodía el cadáver de uno de sus tres hijos y señaló desconocer lo que había sucedido.

 

 

 

Sin embargo, se conoció a través de un vocero de la policía científica que el comerciante estaba dormido en su residencia, junto a su esposa y su pequeño hijo, cuando cuatro sujetos armados entraron y los amenazaron de muerte. A los pocos minutos cumplieron su sentencia: balearon a José Alejandro.

 

 

 

Se supo que le habían pedido antes de dispar 500 mil bolívares en efectivo y dos teléfonos inteligentes marca Huawei.

 

 

 

La madre del muchacho le dijo al equipo reporteril de El Tiempo mediante una llamada telefónica, que el joven trabajaba en Puente Ayala, en un puesto de alquiler de teléfonos.

 

 

 

Un tío de Rojas, apenas se enteró de lo ocurrido, llegó a la medicatura forense del hospital Luis Razetti de Barcelona para consolar a sus familiares. Desconocía que los restos se encontraban en la morgue de Tronconal III.

 

 

 

Señaló que su sobrino laboraba como colector de autobuses, cuando conseguía una plaza.

 

 

 

Al preguntarle si el joven tenía enemigos o malas juntas, contestó: “Uno se cansa de hablar con esos muchachos y aconsejarlos, pero al final ellos escogen el camino que quieren seguir”.

 

 

 

Funcionarios de la policía científica trabajan para esclarecer el homicidio y ya están tras la pista de cuatro sospechosos, quienes se encuentran identificados. Sus identidades son reservadas por las autoridades.

 

 

 

 

El Tiempo

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