Alemania anuncia que retirará sus tropas de una base turca de la OTAN

Las relaciones entre Turquía y Alemania pasan por uno de sus momentos más delicados y la visita hecha este lunes por el ministro de Exteriores germano, Sigmar Gabriel, a su homólogo turco, Mevlüt Çavusoglu, no ha logrado enderezarlas. No se han producido avances en prácticamente ninguno de los temas que separan a ambos países que comparten lazos históricos y una importante balanza comercial. El choque principal concierne a los 250 soldados alemanes estacionados en la base turca de Incirlik. Gabriel exigió de nuevo a Turquía que permita la visita de parlamentarios alemanes a la base. Ankara no ha cedido y Berlín ha anunciado que ordenará la retirada de sus tropas, a no ser que se produzcan cambios en los próximos días.

 

 

 

En esta base de la OTAN, residen unos 260 militares germanos que manejan cazo Tornado en misiones de vigilancia aérea sobre Siria y en labores de repostaje para otros países de la coalición internacional contra el Estado Islámico que lidera EE UU. “Mi homólogo turco me ha explicado que en la situación actual no puede permitir la visita de parlamentarios a Incirlik, por razones de política interna”, indicó Gabriel tras la reunión a los periodistas. Y siguió “Yo le he pedido que comprenda que nosotros por razones de política interna debemos sacar nuestros soldados de Incirlik, porque el Ejército alemán es parlamentario y los diputados deben ser capaces de visitar a las tropas en cualquier momento”. Ankara exige la extradición de presuntos golpistas que han obtenido refugio en Alemania.

 

 

 

A pesar de la gravedad del encontronazo, el tono de Gabriel fue comedido y destacó después a través de Twitter el interés mutuo en que las relaciones germano-turcas mejoren. Berlín quiere evitar a toda costa una crisis de mayor calado con Turquía, en especial en este momento, con la cumbre del G-20 a las puertas, de la que Alemania es anfitriona y a la que también acude Turquía. Es previsible que el enfrentamiento con Washington domine la cita, en la que la canciller alemana, Angela Merkel aspira contar con el respaldo del resto de participantes. El choque se produce además cuando el futuro de la OTAN y su financiación está sobre la mesa de negociación. El acuerdo entre al UE y Turquía para frenar la llegada de refugiados a las costas europeas sobrevuela también en cualquier negociación con Alemania, a donde han llegado 1,2 millones de solicitantes de asilo.

 

 

 

En 2016, Ankara ya negó a un grupo de diputados alemanes el permiso para visitar la base como protesta porque el Bundestag hubiese reconocido como genocidio las masacres perpetradas contra los armenios en la época final del Imperio otomano. El pasado mayo, se volvió a prohibir a los parlamentarios alemanes el acceso a Incirlik, esta vez en represalia contra el hecho de que Alemania se haya convertido en refugio, según Turquía, para varios cientos de simpatizantes del clérigo Fethullah Gülen, que dirige desde EE UU una importante red religiosa y al que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, antaño aliado, acusa de estar tras el fallido golpe de Estado del año pasado.

 

 

 

“No queremos ver miembros de FETÖ (el nombre que da el Gobierno turco a la organización gülenista) refugiados en un país amigo como Alemania”, afirmó el ministro Çavusoglu, aunque aseguró que si Berlín cambiase de postura y los extraditase de vuelta a su país, entonces el veto podría ser levantado: “De momento es posible visitar la base de la OTAN en Konya (centro de Turquía), no la de Incirlik. (Pero) Si Alemania da un paso adelante hacia nosotros, nosotros daremos dos”.

 

 

 

Según la prensa alemana, el pasado mayo se tramitaron 414 solicitudes de asilo de militares, diplomáticos, jueces y otros exaltos funcionarios turcos acusados por Turquía de estar involucrados en la conspiración golpista. Precisamente hoy, el Ministerio de Interior turco ha anunciado a 130 de sus ciudadanos residentes en el extranjero que, si no regresan a su país en menos de 90 días (y se enfrentan a las investigaciones pendientes), se les retirará la nacionalidad. Entre los nombres hechos públicos se encuentran el del propio Gülen y el de dos diputados del partido prokurdo HDP, Faysal Sariyildiz y Tugba Hezer, que supuestamente se encuentran en algún país de la UE.

 

 

 

“Prácticas nazis”

 

 

 

Las relaciones entre Turquía y Alemania sufrieron un grave deterioro a finales de marzo, después de que Berlín prohibiera a políticos turcos participar en actos electorales en suelo germano, con vistas al referéndum que permitió al presidente Tayyip Erdogan acumular más poder. La decisión enfureció al presidente, que llegó a acusar a Merkel de desarrollar “prácticas nazis”.

 

 

 

El presidente del comité de Defensa en el hemiciclo alemán, Wolfgang Hellmich, ya había dicho anteriormente que su país no aceptaría el “chantaje” turco. Jordania, Kuwait, Chipre y Creta son algunos de los nuevos destinos que se barajan. La ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen viajó recientemente a Jordania para evaluar un posible traslado, pero a su vuelta no emitió ningún no dictamen definitivo.

 

 

 

El jefe de la diplomacia germana tampoco consiguió avances durante su visita a Turquía en otro de los temas candentes, la situación del periodista del diario Die Welt Deniz Yücel, con doble nacionalidad germano-turca y encarcelado en Turquía desde el pasado febrero. Las autoridades turcas acusan a Yücel de estar involucrado en “actividades terroristas” a favor del grupo armado kurdo PKK y, al mismo tiempo, de ser un espía a sueldo del BND, los servicios secretos alemanes, y a esos cargos se enfrenta actualmente. El presidente Erdogan, de hecho, prometió a sus seguidores que Yücel no saldrá de la cárcel mientras él sea presidente. “A Yücel no se le acusa por su actividad periodística sino con relación al terrorismo. Se trata de un tema delicado. Igual que en Alemania hay tribunales independientes, nosotros llevamos a cabo una investigación judicial independiente”, dijo Çavusoglu este lunes, a la vez que acusó a Europa de utilizar a los periodistas como espías: “En los últimos tiempos se ha puesto de moda en Europa y los servicios secretos han comenzado a utilizar como agentes a los periodistas que están en Turquía”.

 

 

El Pais

Por Confirmado: Patricia Villegas

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